lunes, 29 de mayo de 2017

EL HOMBRE COMO PARÁSITO ▼ Nacras: Un parásito extermina uno de los moluscos más grandes del mundo | Ciencia | EL PAÍS

Nacras: Un parásito extermina uno de los moluscos más grandes del mundo | Ciencia | EL PAÍS



Un parásito extermina uno de los moluscos más grandes del mundo

La mortalidad alcanza casi el 100% de las nacras, un animal del Mediterráneo que mide hasta 120 centímetros y vive casi 30 años







Las nacras alcanzan los 120 centímetros y llegan a vivir casi 30 años. 



La ecóloga marina Maite Vázquez está conmocionada. Acaba de regresar de una campaña de investigación en el archipiélago de Cabrera, en Islas Baleares. El paraje fue declarado Parque Nacional por esconder los fondos marinos mejor conservados de las costas españolas. Una de sus joyas era la nacra, uno de los moluscos bivalvos más grandes del mundo, tras la almeja gigante. Similares a descomunales mejillones, las nacras alcanzan los 120 centímetros de longitud. Solo se encuentran en el Mediterráneo y, como llegan a vivir casi 30 años, los submarinistas habituales casi las conocen con nombre y apellidos.
“No hemos hallado ningún ejemplar vivo”, alerta Vázquez, del Centro Oceanográfico de Baleares. Antes, en la zona se contaban 38 nacrasmonumentales por cada 100 metros cuadrados. La alarma no ha sonado solo en Cabrera. En septiembre del año pasado empezó a detectarse la muerte generalizada de las nacras en el litoral de Andalucía, Región de Murcia, Comunidad Valenciana e Islas Baleares. La mortalidad llega prácticamente al 100% en todas partes hasta las costas catalanas, el actual límite de la peste. “Ya podemos hablar de catástrofe natural”, sentencia la ecóloga.
Un parásito de una sola célula, de origen desconocido, libera sus esporas en la glándula digestiva de las nacras hasta que mueren de hambre
Durante meses, los expertos asistieron impotentes al misterioso exterminio. Ahora, creen saber quién es el culpable: un protozoo haplosporidio, un parásito de una sola célula que libera sus esporas en la glándula digestiva de las nacras hasta que estas no pueden alimentarse y mueren de hambre. El fondo marino está lleno de gigantescos cadáveres del molusco.
La nacra se consideraba “vulnerable” en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, pero en marzo se acordó declararla “en peligro de extinción” y ahora se tramita su “situación crítica”, según confirma un portavoz del Ministerio de Medio Ambiente. “Esta declaración tendrá como consecuencia que las obras y proyectos encaminados a la recuperación de esta especie tendrán la consideración de interés general y su tramitación tendrá carácter de urgencia”, explica la misma fuente.
La oceanógrafa Susana Darriba, del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia, vio nacras por primera vez el 3 de noviembre de 2016. Habituada a analizar mejillones, almejas y berberechos gallegos, a su laboratorio de Vilagarcía de Arousa (Pontevedra) llegaron cuatro enormes ejemplares de nacra, enviados por las autoridades de la Comunidad Valenciana. “Tres de ellas presentaban una infección impresionante, sistémica”, recuerda Darriba. Su descubrimiento del parásito se acaba de publicar en la revista especializadaJournal of Invertebrate Pathology. Otro laboratorio, del Gobierno balear, confirma el hallazgo en otras nacras.
El Ministerio de Medio Ambiente va a declarar la especie "en peligro crítico de extinción"
El Ministerio considera ahora “prioritario” encontrar ejemplares vivos del molusco en las zonas devastadas por el parásito, para intentar llevar a cabo programas de cría en cautividad de individuos resistentes, para su reintroducción a largo plazo. La tarea no va a ser sencilla. “Estamos alarmados por la extensión geográfica. No hay precedentes. Te sientes espectadora de la extinción de una especie”, explica Vázquez. Las autoridades han alertado de la emergencia a los países vecinos, para que vigilen sus poblaciones de nacras.
El origen del parásito, por el momento, se desconoce. “Posiblemente se trate de una especie desconocida. Puede que por cambios ambientales se haya activado y ahora produzca esporas”, hipotetiza Darriba. La oceanógrafa también plantea que el parásito pudo llegar en aguas de lastre, con las que se recargan barcos vacíos para estabilizarlos. La propagación de especies invasoras en aguas de lastre procedentes de otro punto del planeta es un problema desde hace 120 años, cuando se desarrollaron los buques con casco de acero. La globalización del comercio ha agravado el problema.

Usadas como cenicero

“Es difícil encontrar una nacra viva en todo Alicante. Entre finales de septiembre y principios de octubre, murió casi el 100%. Es un auténtico desastre”, advierte el biólogo marino Santiago Jiménez, del valenciano Instituto de Ecología Litoral. El investigador desconfía del plan para criar en cautividad nacras con el fin de liberarlas en el mar. “La única solución es que, poco a poco, se vaya repoblando el fondo marino de forma natural”, opina.
Jiménez recuerda que, en las décadas de 1970 y 1980, los habitantes de la isla de Tabarca, frente a la ciudad de Alicante, extraían las nacras del océano para usar sus espectaculares conchas como adornos o como ceniceros. El litoral quedó esquilmado. Pero cuando se creó la Reserva Marina de la Isla de Tabarca, en 1986, la especie regresó y volvió a colonizar la zona.
La extinción de la nacra supone la desaparición de un gran filtrador de las aguas del Mediterráneo, que además actuaba como un pequeño arrecife que daba soporte a 80 especies diferentes, según destaca Jiménez. En el Imperio Romano, señala, ya se empleaban los sedosos filamentos de la nacra para elaborar “seda del mar”, un tejido muy apreciado. Si el nuevo parásito sigue avanzando, los restos de seda y los ceniceros serán el único recuerdo de la especie, símbolo del Mediterráneo.

PROCESOS GEOMETRIZADOS ▼ LA TIERRA EN PELIGRO ▼ Lo que los anfípodos saben de la contaminación de los océanos | Planeta Futuro | EL PAÍS

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Lo que los anfípodos saben de la contaminación de los océanos | Planeta Futuro | EL PAÍS



Lo que los anfípodos saben de la contaminación de los océanos

Unos pequeños crustáceos de la fosa de las Marianas han revelado la elevada presencia de sustancias de origen humano que la naturaleza no es capaz de eliminar







Unos pequeños crustáceos llamados anfipodos contienen altos niveles de bifenilos policlorados, una sustancia utilizada como aislante eléctrico y prohibida desde los años setenta. Alan Jamieson, doctor en Ecología Marina de la universidad de Newcastle, explica que esta sustancia no existe en la naturaleza, por lo que la presencia de la misma indica que proviene de la actividad industrial humana. Y se ha encontrado en gran cantidad en los crustáceos de la fosa de las Marianas (en el fondo del océano Pacífico noroccidental). Los investigadores creen que ha llegado allí a través del plástico contaminado.

CYBERATTACKS and CYBERCRIMES ▼ Protecting Spain's computer systems: Spain sees huge spike in cyberattacks against key infrastructure | In English | EL PAÍS

Protecting Spain's computer systems: Spain sees huge spike in cyberattacks against key infrastructure | In English | EL PAÍS



CYBERSECURITY

Spain sees huge spike in cyberattacks against key infrastructure

National Cybersecurity Institute’s biggest concern is protecting the country’s electricity networks





J.J. Gálvez




Cyberattacks against Spain’s most sensitive infrastructure, such as power and water treatment plants, airports and hospitals, are growing rapidly. The latest data from the National Cybersecurity Institute, Incibe, shows a sevenfold increase in just two years: from 63 in 2014 to 134 in 2015, and then up to 479 in 2016. In the first quarter of this year there were 247 cyberattacks: if that rate continues, the year will end with more than 700 incidents.
Incibe's rapid response team next to a screen showing real-time cyberattacks.

Incibe's rapid response team next to a screen showing real-time cyberattacks. 



May 12 was a particularly busy day at Incibe’s headquarters outside the northern city of León, beginning at 9.15 am when the first warnings of the WannaCry ransomware attacks appeared. “We were informed unofficially that something was happening at Telefónica,” says Marcos Gómez, Incibe’s deputy director.
More than 350,000 companies and organizations in 180 countries came under attack from a virus that encrypts the content on a computer’s hard drive and then demands payment of a ransom it to be unlocked.


The threats in the real world, such as spying and terrorism, are now cyber threats
ALBERTO HERNÁNDEZ, DIRECTOR GENERAL OF INCIBE 


Spain was not as badly affected as the United Kingdom, where the computer systems of 16 hospitals were paralyzed, but the country is a target, with some 1,000 cyberattacks launched over the last three years, according to Incibe, most of them against energy infrastructure. “The threats out there in the real world, such as spying, terrorism and extortion are now cyber threats. And the reasons are the same as before,” says Alberto Hernández, Incibe’s director general.
In December, Spain’s interior minister, Juan Ignacio Zoido, issued a warning in the Spanish Congress about the dangers Spain faces: “The seriousness [of the problem], of the potential consequences, among them the loss of human life, along with the serious economic damage and disruption of all kinds that an event of this magnitude could provoke more than justify the government making this one of our top security priorities.”


Incibe works as a kind of cyber police force, its staff “combing the internet” and laying “bait” for the “bad guys”


The most common cyberattacks work via software that infiltrate a computer’s hard drive allowing remote access. There is also denial-of-service attack (DoS attack), where the perpetrator seeks to make a machine or network resource unavailable to its intended users by temporarily or indefinitely disrupting services of a host connected to the internet.
“The protection of critical infrastructure has a digital dimension, with protection [against such cyber threats] increasingly important to our security,” says the latest report from the Spanish government’s National Security Executive.
Hernández says that while cyberattacks of the kind that kept Incibe busy on May 12 and in the following days are on the increase, the authorities’ ability to counter them are improving.
“We have to take three factors into account,” he says, adding: “It’s true that there are more attacks taking place, but we are also better able to detect them, while those affected by them are notifying us more often.”


The potential consequences justify the government making this a security priority
JUAN IGNACIO ZOIDO, INTERIOR MINISTER


Incibe monitors cyberattacks in real time around the world and in Spain. On May 23 at 6pm, there were 9,715 Internet Protocol (IP) addresses (the unique string of numbers that identifies each device communicating on an online network) being threatened. In Barcelona, the figure was 5,276 and in Seville it was 1,529.
Incibe works as a kind of cyber-police force, its staff talking about “combing” the web in search of suspicious “movements” and “statements” by hackers. They lay “bait” for the “bad guys,” and carry out “sample analysis.” Their efforts are not directed solely at helping key infrastructure: in 2016, the agency registered more than 115,000 cyberattacks against private individuals, universities, businesses and institutions, almost twice the number it recorded in 2015. In the first quarter of this year, it has already registered more than 50,000 such attacks.
English version by Nick Lyne.




How the WannaCry ransomware attack affected businesses in Spain



Major Spanish firms among victims of massive global cyber attack



Most serious cyberattacks against Spain come from foreign governments



Why 95% of cybercrimes committed in Spain are going unpunished

EL NUEVO TERRORISMO APLICADO ▼ CUIDADO CON LA AVIÓNICA!!! ▼ Los ciberataques a infraestructuras estratégicas se multiplican por siete en solo dos años | España | EL PAÍS

Los ciberataques a infraestructuras estratégicas se multiplican por siete en solo dos años | España | EL PAÍS



Los ciberataques a infraestructuras estratégicas se multiplican por siete en solo dos años

Detectadas casi mil ofensivas contra los operadores de estas instalaciones desde 2014




J. J. Gálvez



Los ciberataques a las infraestructuras extracríticas de España —centrales eléctricas y nucleares, plantas de agua, aeropuertos y hospitales, entre otras— no paran de aumentar. A un ritmo mayor del previsto por el Gobierno. Según los datos del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), las ofensivas a través de la red contra los operadores de estas instalaciones se han multiplicado por siete en solo dos años. Han pasado de 63 en 2014, a 134 en 2015 y a 479 en 2016. Y, además, en el primer cuatrimestre de 2017 se han registrado 247, por lo que de seguir así se superarán los 700 incidentes este ejercicio y se batirá otro récord.
Marcos Gómez y Javier Berciano, del equipo de respuesta a incidentes del Incibe, ante una pantalla con ciberataques en tiempo real.

Marcos Gómez y Javier Berciano, del equipo de respuesta a incidentes del Incibe, ante una pantalla con ciberataques en tiempo real. 



En este acristalado edificio de cuatro plantas, a las afueras de León, la primera alerta saltó a las nueve y cuarto de la mañana. "Nos enteramos, de manera oficiosa, de que algo estaba ocurriendo en Telefónica", explica Marcos Gómez, subdirector del Incibe, al recordar el pasado 12 de mayo, cuando el virus WannaCry desató una alarma mundial. Más de 350.000 operadores —empresas, particulares y administraciones— de 180 países se vieron afectados por un ransomware (cibersecuestro) que encriptaba los documentos de los equipos y pedía un rescate a cambio de descifrarlos. Entre los objetivos, además de la compañía española de telecomunicaciones, se encontraban 16 hospitales británicos, que quedaron totalmente paralizados. Estas infraestructuras estratégicas, denominadas en el argot como "críticas", se vieron obligadas a suspender su actividad y a desviar a sus pacientes de urgencias a otros centros, evidenciando el peligro que entraña un ciberataque de estas características.


Aunque ninguno adquirió una trascendencia similar al del Reino Unido, en España se han descubierto cerca de un millar de ofensivas contra operadores de instalaciones críticas en apenas tres años, según los datos del Incibe. La mayor parte, a infraestructuras energéticas. Una cifra al alza, que evidencia los retos de seguridad a los que se enfrenta el país. "Las amenazas que encontramos en el mundo real, como el espionaje, terrorismo o extorsión; ahora son también ciberamenazas. Y las motivaciones son las mismas que antes", dice Alberto Hernández, director general del Incibe.
El ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, lo advertía también el pasado diciembre en una comparecencia en el Congreso: "La gravedad [de este problema], de potenciales consecuencias, entre ellas la pérdida de vidas humanas, amén de severos daños económicos y de trastornos de todo tipo que puede provocar un evento de esta envergadura, justifica con creces que para el Gobierno sea una de nuestras prioridades en materia de seguridad".


Los ciberataques a infraestructuras estratégicas se multiplican por siete en solo dos años


Los virus, los troyanos (software malicioso que permite el acceso remoto desde otro equipo) y los spyware (programas espía) son la amenaza más común. También destacan los accesos no autorizados; y los ataques de denegación de servicio (DoS), que provocan que una plataforma sea inaccesible para sus usuarios. "La protección de las infraestructuras críticas está vinculada cada vez más a una dimensión digital, de cuya protección depende cada vez más nuestra seguridad", señala el último informe de Seguridad Nacional del Ejecutivo.


EL SOPLO QUE PERMITIÓ PREPARAR LA OFENSIVA CONTRA WANNACRY


"El mundo de la ciberseguridad, al final, es muy pequeño", destaca Marcos Gómez, pasada ya una semana desde el "frenético" viernes en que WannaCry irrumpió en su vida. Una “larga” jornada que se complicó a las 9.15 horas, cuando saltó la primera alerta en el Incibe. No fue una llamada oficial. Fue un soplo. "Alguien nos comentó que algo pasaba en Telefónica", apostilla el subdirector del Instituto Nacional de Ciberseguridad, que comenzó a trabajar de inmediato. El equipo de detección de incidentes inició un rastreo de la red en busca de pistas: movimientos o declaraciones de intenciones de hackers en los días previos. A las 11.15, la compañía de telecomunicaciones les confirmó oficialmente el ataque.
"Contactamos con otros centros de seguridad y también con operadores similares a Telefónica para saber si les estaba ocurriendo lo mismo", apostilla Gómez. Enviaron ya las primeras recomendaciones para frenar el avance del ransomware. Y sobre las 12.30 se envió el informe interno a los operadores con los primeros análisis. También se elaboraron documentos ejecutivos para la Secretaría de Estado y para el Ministerio de Industria, del que depende el Incibe. Eran los primeros pasos de un trabajo que duraría días.

Toda esta batería de incidencias que, según las previsiones, marcará este 2017 un nuevo récord. Pero Hernández matiza esta continua subida. "Para explicarla, debemos conjugar tres factores. Es cierto que están sucediendo más ataques. Pero también tenemos mejores capacidades para detectarlos y, a su vez, los afectados nos las están notificando más", detalla el máximo responsable del Instituto nacional de Ciberseguridad, sentado en un despacho de la cuarta planta. Desde esta habitación y a través de un cristal, se observa la sala de la tercera donde trabaja el equipo de detección de ciberataques. En una gran pantalla, un mapa de España muestra en tiempo real el número de equipos comprometidos en el país —de todo tipo: ciudadanos, compañías e infraestructuras críticas— y su localización. A las seis de la tarde del martes, Madrid destaca con 9.715 IP en peligro. Le siguen Barcelona, con 5.276; y Sevilla, con 1.529. El nivel de alerta nacional es del 29%. Muy lejos del 72% que se alcanzó durante la crisis de WannaCry.

Los fraudes electrónicos

El lenguaje que usan los técnicos del Incibe recuerda al policial. Hablan de rastrear la web en busca de "movimientos" sospechosos y de "declaraciones" de hackers que desvelen amenazas; de los "cebos" que colocan a los "malos"; y de las "muestras" de virus que analizan para comprender su funcionamiento y combatirlos. Porque su actividad no se limita a las infraestructuras críticas. En 2016, aquí se contabilizaron más de 115.000 ciberataques a ciudadanos, universidades, empresas e instituciones. Esa cifra se duplicó respecto a 2015, cuando se registraron 60.400. En el primer cuatrimestre de 2017, sumaron más de 50.000.
En este contexto general, las amenazas más habituales son los bots (programas que infectan equipos para que pueda controlarlos un hacker), los ramsonware y los delitos de fraude electrónico e intento de robo de credenciales personales (tarjetas bancarias y cuentas de correo), entre otros. Hasta los equipos del Congreso los han sufrido, según confirman fuentes parlamentarias. Aunque estos ataques no causan excesiva preocupación en los expertos. Su pesadilla es otra.
Es el 23 de diciembre de 2015 la fecha que está marcada en rojo en el sector de la ciberseguridad. Ese día, por primera vez en la historia, un ataque informático provocó un corte de suministro eléctrico masivo. Durante horas, el troyano BlackEnergy tumbó la red que abastecía a 600.000 hogares de la región de Ivano-Frankivsk, al sureste de Ucrania. En pleno invierno. Un ejemplo que usó Zoido en el Parlamento para aseverar que el terrorismo y el crimen organizado "tienen capacidad para causar daños catastróficos". Y un suceso al que también se refiere Hernández: "Las infraestructuras críticas, al igual que se protegen de ataques físicos, también hay que hacerlo de los ciberataques. Aquí juegan un papel muy importante los dueños de estas instalaciones; que deberán tomar medidas para combatir estas amenazas. Igual que contratan vigilantes de seguridad".


EL NEGOCIO DE LA CIBERDELINCUENCIA


El negocio de la ciberseguridad mueve más de 76.000 millones de euros al año en el mundo, según el director general del Incibe, que recalca que los ciberataques generan más de un billón en pérdidas. El Instituto Nacional de Ciberseguridad ha identificado en España casos de cibersecuestros que piden como rescate desde 300 a 3.000 euros.