martes, 19 de septiembre de 2017

LA TRAGEDIA NUESTRA DE CADA DÍA || Temblor: Unos 80 muertos por un fuerte terremoto en México | Internacional | EL PAÍS

Temblor: Unos 80 muertos por un fuerte terremoto en México | Internacional | EL PAÍS
Búsqueda de supervivientes entre los escombros de un edificio derrumbado.
Búsqueda de supervivientes entre los escombros de un edificio derrumbado. AP

Más de 90 muertos tras un fuerte terremoto en el centro de México

 
 Ciudad de México 67
El seísmo sacude el país diez días después del último temblor y provoca numerosos derrumbes de edificios en Ciudad de México, donde se han vivido escenas de caos
Búsqueda de supervivientes entre los escombros de un edificio derrumbado.

EL PEOR DE LOS REGRESOS ▼ Un fascismo renovado cobra nueva fuerza en Italia | Internacional | EL PAÍS

Un fascismo renovado cobra nueva fuerza en Italia | Internacional | EL PAÍS

Un fascismo renovado cobra nueva fuerza en Italia

El partido CasaPound, con opciones para entrar en el Parlamento, renueva el discurso de ultraderecha y se asienta en un clima de crisis económica y migratoria



Simone Di Stefano, con traje y corbata, encabeza una manifestación de CasaPound antiinmigración.





Simone Di Stefano, con traje y corbata, encabeza una manifestación de CasaPound antiinmigración. 


El edificio, ocupado desde 2003, tiene ocho plantas y el nombre del movimiento en la fachada. En el primer piso siempre hay alguien de guardia que controla la cámara que enfoca la calle del Esquilino, uno de los barrios con más inmigrantes de Roma. Una veintena de familias sin recursos vive acogida en sus apartamentos. Hay cajas de comida almacenadas para quien pase necesidad. Solo italianos, así funciona. En el interior hay pósteres del filósofo Julius Evola o del dictador Benito Mussolini. Pegatinas de las JONSAmanacer Dorado y Hogar Social. La cerilla del fascismo del tercer milenio prende y CasaPound crece cada vez que Italia saca las urnas. Crisis económica, gatillazo demográfico y llegada masiva de inmigrantes. A pocos meses de las elecciones la formación empuja para llegar al 3% necesario para entrar en el Parlamento y condicionar las políticas de centroderecha.
El movimiento, constituido en partido político desde 2009, basa su programa en el derecho a la vivienda (de ahí la tortuga de su logotipo y la ocupación sistemática de espacios vacíos), el trabajo para todos los ciudadanos y el rechazo a la inmigración y sus derivadas. CasaPound, con 99 sedes y 11 concejales en los ayuntamientos, edifica su actualización del fascismo sobre las ruinas de una clase media-baja empobrecida: el mercado electoral más rentable hoy en día. A diferencia de otros artefactos de ultraderecha, como Forza Nuova o Roma ai Romani, evitan la moral católica o la homofobia. Una flexibilidad que contribuye a la seducción juvenil que ha permitido triplicar militantes (20.000) en 2017 y tener un media de edad baja. El movimiento europeo de este tipo que más crece.
Simone Di Stefano, vicepresidente de CasaPound y candidato a Primer Ministro.
Simone Di Stefano, vicepresidente de CasaPound y candidato a Primer Ministro. A. NUSCA
El miércoles por la tarde Simone Di Stefano —41 años, padre de dos hijos, diseñador gráfico, vicepresidente del movimiento y candidato a primer ministro— llega al cuartel general procedente de una manifestación contra un centro de acogida en Tiburtina. La protesta ha terminado a golpes contra un grupo de antifascistas. Ninguna novedad. Roma, cuya alcaldesa no ha contribuido a templar los ánimos con los desalojos de este verano, asiste a estos sucesos desde hace meses. Los vínculos de la ultraderecha con el mundo del fútbol, en cuyos fondos se ha mezclado la política y el crimen, han sido evidentes durante años. Pero en CasaPound ya no, sostiene Di Stefano, que intelectualiza al máximo su discurso. “¿Cuántos votantes podemos obtener en el fondo de un estadio? Queremos que nos apoyen los padres de familia, hablar a las señoras mayores. Nuestro principio es la justicia social, que el Estado ayude primero a sus ciudadanos. Y si sobra, puede hacerlo con el resto. Pero no es el caso”, señala en una de las salas, llena de retratos de revolucionarios, donde realizan charlas e invitan a militantes de otras corrientes para debatir abiertamente.
La última victoria fue en Lucca (90.000 habitantes), una preciosa ciudad toscana, gobernada por el PD, donde obtuvieron 8% de votos en las últimas Administrativas y son tercera fuerza política por delante del Movimiento 5 Estrellas -un partido al que aspiran a robar votantes-. La clave, sostiene su candidato, Fabio Barsanti, es mantener el contacto con la sociedad civil abandonada. Militante de la derecha radical desde los 16 años, se ha visto durante años con vecinos y trata de sacudir el miedo de la gente al fascismo. “Hay más gente que ama a Mussolini de lo que parece. Pero hay una cultura dominante que ha llevado adelante la retórica de la resistencia. De todos modos, cuando hablamos de fascismo lo hacemos sin nostalgia. Tomamos algunas ideas como la propiedad de la casa, la justicia social o la identidad nacional y las actualizamos”, señala por teléfono.
Manifestación de CasaPound contra la ley que permitiría a los hijos de inmigrantes nacidos en Italia tener la nacionalidad.ampliar foto
Manifestación de CasaPound contra la ley que permitiría a los hijos de inmigrantes nacidos en Italia tener la nacionalidad. A. NUSCA
Roma y Milán, donde la campaña de acoso al alcalde Beppe Sala ha terminado con un aumento de su seguridad, son feudos de referencia. La formación ofrece un discurso menos liberal que los xenófobos Fratelli di Italia y Liga Norte y critican su tibieza. Pero estos partidos, que ya han anunciado que intentarán derogar la reciente ley que prohíbe la propaganda fascista, viven condicionados por sus propuestas. ¿Tan pronto se ha olvidado el fascismo?
El historiador Filippo Focardi, autor del libro Il cattivo tedesco, bravo italiano (el alemán malo y el italiano bueno), cree que ha existido desde los años 90 un proceso de vaciado de contenido de aquel recuerdo. “Lo preocupante ahora es que su presencia en el Parlamento señalaría un retroceso después de que el Movimiento Social Italiano (MSI) se transformase en los 90 asumiendo el nombre de Alianza Nacional [el partido posfascista formado por Gianfranco Finni] para dar cabida a todas esas formaciones”.
La policía italiana disuelve una manifestación delante del Senado contra la aprobación de la ley Ius Soli.
La policía italiana disuelve una manifestación delante del Senado contra la aprobación de la ley Ius Soli.ANTONELLO NUSCA
Este renacer fascista, de momento, forma parte del ruido de fondo político. Pero acompaña con éxito iniciativas de la derecha como el veto al IUS Soli, la ley que otorgaría la ciudadanía a los hijos de inmigrantes nacidos en el país.Sobreviven junto a CasaPound —con relaciones tensas entre ellos— otras formaciones radicales y algunos rescoldos de Alianza Nacional, como el exministro de Sanidad de Berlusconi, Francesco Storace con su Movimiento Nacional por la Soberanía.
El politólogo y profesor de la LUISS Giovanni Orsina sostiene que el fascismo nunca se marchó de Italia, pero el caldo de cultivo actual ha fomentado su auge. “La identidad nacional y racial vuelven a ser importantes. Hay una crisis demográfica europea que en Italia es particularmente grave. Tenemos una patronal que dice que los italianos se van porque aquí no hay trabajo. Los inmigrantes llegan durante meses a ritmos de 200.000 al año. Se publican todo tipo de crónicas sobre violaciones, inseguridad... Y lo más importante: no hay que olvidar que nosotros inventamos el fascismo”.

NUEVA LEY CONTRA LA APOLOGÍA DEL FASCISMO

El Parlamento italiano aprobó hace una semana la ley Fiano —por el diputado que la ha promovido— que amplía los límites de la prohibición de la propaganda de este tipo más allá de si quien lo comete está planteándose reconstruir el partido fascista, como establece la Constitución. La Liga Norte ya ha anunciado que la derogará si llega al Gobierno. El Movmiento 5 Estrellas, por su parte, se abstuvo en la votación de la cámara de diputados.
Para su impulsor, Emiliano Fiano (PD), el contexto social actual la hace imprescindible. “Después de 9 años de crisis económica y social, tenemos un contexto empobrecido. Se ha unido a todo ello la crisis de la inmigración que ha creado un cuadro social frágil y muy enfadado con la clase política. Y ese contexto es el mejor en toda Europa para las fuerzas extremistas. Debemos impedir que vuelvan las antiguas recetas”, señala. La ley deberá pasar todavía el trámite del Senado.

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DOCUMENTO de voluntades, esfuerzos y sapiencias ►

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LAS VACAS DE LOS 

EXCREMENTOS DE ORO

La revolución energética de Wildpoldsried ha enriquecido a sus vecinos y admirado a medio mundo sin contar con los Verdes, un partido en busca de identidad

OCCIDENTE ALIMENTA EL TERRORISMO AL QUE DESPUÉS PERSIGUE ▼ El Congreso rechaza vetar la venta de armas a Arabia Saudí | España | EL PAÍS

El Congreso rechaza vetar la venta de armas a Arabia Saudí | España | EL PAÍS

El Congreso rechaza vetar la venta de armas a Arabia Saudí

Varias ONG habían reclamado un embargo ante el riesgo de desvío a la guerra de Yemen

Manifestación el pasado domingo en Getxo contra la exportación de armas a Arabia Saudí.

Manifestación el pasado domingo en Getxo contra la exportación de armas a Arabia Saudí. EUROPA PRESS



La Comisión de Defensa del Congreso ha rechazado este martes vetar la venta de armas españolas a Arabia Saudí por su implicación en la guerra de Yemen, tal como han reclamado varias ONG y el propio Parlamento europeo. La propuesta, que incluía la suspensión de los contratos en vigor y la prohibición de nuevos, había sido presentada, con distintas formulaciones, por Unidos Podemos, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y el PDCat (antigua Convergència) y ha sido derrotada con los votos del PP, PSOE y Ciudadanos.
Según han denunciado las ONG participantes en la campaña Armas bajo control (Amnistía Internacional, Greenpeace, Fundipau y Oxfam Intermón), España ha enviado más de 650 millones en armamento a Arabia Saudí desde que se inició su intervención militar en Yemen en 2015, provocando una catástrofe humanitaria. Además, Navantia ultima la venta de cinco corbetas a Riad por 2000 millones de euros, en el que sería el mayor contrato de exportación de la historia del astillero público.
Aunque el Gobierno asegura disponer de garantías de que estas armas no son desviadas, las ONG denuncian que no existe un auténtico control sobre su destino último. “España corre el riesgo de ser cómplice de estas atrocidades si no deja de vender armas a Arabia Saudí”, advirtió el pasado día 15 el director de Amnistía Internacional, Esteban Beltrán, en un acto celebrado el puerto de Bilbao, donde un bombero se negó a colaborar en un cargamento de explosivos con destino al reino saudita.
El Congreso también ha rechazado, en esta ocasión con la abstención del PDCat, denegar las exportaciones de armamento a Irak, salvo que se demuestre que sus Fuerzas Armadas actúan con pleno respeto a los derechos humanos. Se da la circunstancia de que militares españoles participan en la instrucción del Ejército y la policía iraquíes, a los que empresas españolas han vendido material bélico por más de 100 millones.
Sin mencionar a Arabia Saudí o Irak, la Comisión de Defensa ha aprobado, a iniciativa del PSOE, una resolución que insta al Gobierno a "denegar o revocar la autorización de exportación de armas a aquellos Estados en los que haya una situación de represión y violencia política interna y existan indicios racionales de su uso para cometer graves violaciones del derecho internacional de los derechos humanos, contuando el análisis de cada transferencia caso a caso".
También ha dado luz verde a varias medidas para reforzar el control de las exportaciones de armamento. La más importante, y controvertida (salió adelante en segunda votación tras un empate inicial), es la propuesta del PNV que obliga a que las actas de la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y Doble Uso (JIMDDU) “no sean clasificadas con arreglo a la ley de Secretos Oficiales”. Si se pone en práctica, supondrá el fin de la opacidad que caracteriza a este sector, ya que en la JUMDDU se debaten y autorizan o rechazan las exportaciones de armas.
Además, el Gobierno deberá informar de todas las operaciones autorizadas por un valor superior a 10 millones de euros (y no de 100 millones, como hasta ahora), así como las de más de cinco millones correspondientes a armas pequeñas y ligeras, municiones, bombas, vehículos terrenos y material policial. A partir del año próximo, según otro acuerdo, las estadísticas sobre exportaciones de armamento deberán publicarse con carácter trimestral y no semestral como sucede en la actualidad


Armas 'marca España' en la guerra de Yemen





INHABITABLE ▼ Gaza, el enclave inhabitable que devuelve Hamás a la Autoridad Palestina | Internacional | EL PAÍS

Gaza, el enclave inhabitable que devuelve Hamás a la Autoridad Palestina | Internacional | EL PAÍS

Gaza, el enclave inhabitable que devuelve Hamás a la Autoridad Palestina

Tras 10 años de control sobre un territorio bloqueado y sin apenas servicios básicos, el movimiento islamista se dispone a entregar el Gobierno



Dos niños palestinos hacen los deberes durante un apagón en Gaza.

Dos niños palestinos hacen los deberes durante un apagón en Gaza.  AFP





Kayed Zaza, su mujer y sus 12 hijos parecen condenados a sobrevivir en el barrio de Nassaz, en el confín oriental de la ciudad de Gaza. Desde el solar de la que fue su casa hasta la última guerra se divisan las máquinas perforadoras gigantes con las que Israel construye el mayor muro subterráneo del mundo en torno al enclave. “Estoy harto. Nadie se ocupa de mi familia. Nos tenemos que valer por nosotros mismos”, se lamenta este refugiado palestino de 44 años.
Acaba de descender de la estructura de hormigón que emerge junto al lugar en el que se hallaban su supermercado y su piso con vistas al campo y a la frontera israelí. Desde el 21 julio de 2014, cuando los carros de combate Merkava de la ofensiva Operación Margen Protector lanzada por el Ejército de Israel arrasaron la periferia de Gaza, Zaza y los suyos viven de prestado.
Llevan tres años hacinados en un barracón prefabricado que exhibe el logotipo de la Cooperación Española y de otros países europeos que auxiliaron a la población civil tras el conflicto. “No hay quien duerma en este contenedor metálico”, reconoce escamado por las noches de frío y húmedo bochorno Ahmed, de 18 años, uno de los seis hijos varones de Zaza. Como el 80% de los dos millones de habitantes de la Franja, toda la familia depende de la ayuda internacional.
Este corresponsal corroboró la semana pasada durante una visita a la franja palestina que Gaza es ya prácticamente inhabitable —la ONU prevé el colapso de sus servicios básicos en 2020—, y se ha convertido en una insalubre prisión a cielo abierto de 365 kilómetros cuadrados.
Es un territorio bloqueado por todas partes por Israel, menos por el sur, donde Egipto solo ha abierto durante 18 días la frontera en lo que va de año. En el que apenas está garantizado el suministro eléctrico cuatro horas al día. Donde el 90% de los acuíferos están contaminados y las cloacas vierten directamente al mar por falta de energía en las estaciones depuradoras.
Este es el enclave cuya Administración pretende devolver Hamás a la Autoridad Palestina después de arrebatársela por las armas —en un enfrentamiento civil que se cobró casi 400 muertos— hace una década. Los islamistas anunciaron el domingo la entrega del Gobierno de facto en Gaza y su compromiso de participar en un Ejecutivo de unidad nacional, con el objetivo de convocar los primeros comicios generales palestinos conjuntos desde 2006. Se resisten, claro está, a ceder el control de la seguridad que ejercen férreamente sobre el enclave.
Gaza, el enclave inhabitable que devuelve Hamás a la Autoridad Palestina

Clima de aislamiento

La desesperación del clan de los Zaza en el distrito de Nassaz, donde siempre llegará antes que a otra parte la metralla de los obuses, se proyecta hasta el despacho de Naji Sarhan, viceministro de Vivienda del Gobierno de Hamás en el centro de Gaza. Este ingeniero formado en Estados Unidos sigue teniendo el mismo aspecto de burócrata desbordado por una ingente tarea que cuando EL PAÍS le visitó hace dos años.
“La reconstrucción después de la guerra va muy lentamente”, admite. “Aún quedan 6.000 familias, unas 30.000 personas, sin realojar. Las infraestructuras esenciales están siendo reparadas, pero aún quedan muchas carreteras destruidas”. Más de 160.000 viviendas resultaron dañadas en 2014. De los 6.000 millones de dólares (unos 5.019 millones de euros) que los donantes internacionales se comprometieron a aportar, Sarhan dice que solo tiene noticia de la transferencia de 800 millones, procedentes en su mayoría de Qatar, Kuwait y Arabia Saudí.
Gaza no está siquiera a media luz. El portavoz de la compañía eléctrica local, Mohamed Thabit, calcula que funciona a un cuarto de su potencia. “De los 600 megavatios diarios que la Franja precisa para su normal funcionamiento, contamos con apenas 160: los 67 que produce la única central existente cuando hay gasóleo disponible; 70 que nos vende ahora Israel, tras la última reducción de suministro, y otros 23 procedentes de Egipto a través de líneas en muy mal estado”, detalla este técnico.
Los clientes ya no abonan la factura de la luz. O no pueden o no parecen estar conformes con el servicio: “Tenemos un 80% de impagos”, admite Thabit con resignación. “En realidad, la vida cotidiana depende de los generadores y el combustible cada vez es más caro”. En febrero y marzo, en la noche más oscura de Gaza, los apagones se prolongaron hasta 22 horas al día. Ahora la energía fluye por distritos en turnos de entre cuatro y seis horas diarias.
La reducción del suministro de electricidad ha tenido un impacto devastador sobre los servicios sanitarios de Gaza, según ha alertado la Organización Mundial de la Salud (OMS). Más de 30 hospitales y 70 centros de salud se han situado al borde del cierre total o parcial por falta de combustible para los generadores. Los apagones han desbaratado la esterilización y el suministro de agua potable desalinizada.
A la sobreutilización de los generadores durante más de 20 horas al día se ha añadido la reducción de las reservas de combustible para su funcionamiento, que la OMS declara que solo está garantizado hasta octubre, según su último informe. Los apagones ponen en peligro las vidas de los pacientes en las unidades de cuidados intensivos —más de un centenar en el servicio neonatal—, y de las unidades de hemodiálisis. La refrigeración de los bancos de sangre y las reservas de vacunas se ha visto comprometidas.
Los analistas observan con escepticismo el anuncio de Hamás de reconciliación con la Autoridad Palestina, después de haberse malogrado anteriores intentos de acercamiento. Los islamistas se han visto ahora presionados por el Gobierno de Ramala, que ha recortado las transferencias de fondos, y por el de El Cairo, que exige garantías de seguridad en la frontera del Sinaí, donde opera un grupo afiliado al ISIS. Qatar, que hasta ahora era el principal donante en Gaza, se ha visto sometido a un boicot político y económico encabezado por Arabia Saudí que ha diluido su ayuda.
Estados Unidos y la UE, que incluyen a Hamás en sus listas de grupos terroristas, solo aceptan tratar con el Gobierno reconocido de la Autoridad Palestina. Como subrayaba en Gaza el politólogo Talat Okal, los islamistas ya solo plantean su “supervivencia política”. En este clima de aislamiento y de deterioro casi irreparable de las condiciones de la vida cotidiana en el enclave palestino tal vez haya llegado la hora de que Hamás renuncie de una vez a su hegemonía absoluta en Gaza.

EL GOBIERNO DE RAMALA DA LOS PRIMEROS PASOS PARA LA CESIÓN DE PODERES

El primer ministro palestino, Rami Hamdala, tiene previsto reunirse próximamente en la Franja de Gaza con responsables de Hamás para negociar un acuerdo de transición entre el Gobierno de facto de los islamistas, cuya disolución fue anunciada el domingo, y la Administración de la Autoridad Palestina. “Esperaremos a que se den los primeros pasos sobre el terreno”, advirtió ayer en Ramala Nabil Shaat, asesor del presidente palestino, Mahmud Abbas, citado por France Presse. “Queremos que Hamdala encuentre abiertas todas las puertas de los ministerios en Gaza”. El primer ministro palestino no ha visitado el enclave mediterráneo desde 2015, cuando fracasó el último intento de reconciliación entre Hamás y el partido nacionalista Fatah, que encabeza el presidente Abbas. El movimiento islamista, que ganó las elecciones legislativas celebradas en 2006, desalojó por la fuerza a Fatah de las instituciones de Gaza al año siguiente. Desde entonces, los dos principales partidos palestinos han suscrito acuerdos de entendimiento en La Meca (2007), El Cairo (2011) Doha (2012) y Gaza (2014) que fracasaron sucesivamente.