miércoles, 28 de junio de 2017

Los contaminantes emergentes también afectan a la península antártica / Noticias / SINC

Los contaminantes emergentes también afectan a la península antártica / Noticias / SINC

SINC - Servicio de información y noticias científicas

Los contaminantes emergentes también afectan a la península antártica



Sustancias de origen humano y otros componentes químicos como retardantes de llama están cada vez más presentes en la Antártida al llegar a través del vertido de aguas residuales, la incineración de residuos y la generación dispersa de estos restos. Dos estudios analizan la presencia de estos contaminantes en aguas antárticas y advierten de las posibles consecuencias medioambientales.



SINC |  | 26 junio 2017 11:34

<p>Los autores de los trabajos recomiendan seguir investigando sobre este tipo de sustancias. / URJC-IGME</p>

Los autores de los trabajos recomiendan seguir investigando sobre este tipo de sustancias. / URJC-IGME



Los contaminantes emergentes llegan a la Antártida a través del vertido de aguas residuales, la incineración de residuos y la generación dispersa de estos restos. “Las especiales condiciones climáticas del continente antártico, con fríos extremos la mayor parte del año, podrían retardar o dificultar los procesos de degradación microbiana y fotodegradación de este tipo de contaminantes, haciendo que la persistencia de los mismos en el medio acuático se vea incrementada y con ello la exposición de la cadena alimentaria a los mismos”, señala Luis Moreno, investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).
Sin embargo, aunque se sigue avanzando en la investigación sobre las consecuencias de la presencia de estos contaminantes, poco se sabe todavía sobre los efectos a medio-largo plazo, es decir, de la toxicidad subcrónica y crónica, que este tipo de sustancias podrían tener para los organismos acuáticos de la Antártida.
Poco se sabe todavía sobre los efectos a medio-largo plazo que este tipo de sustancias podrían tener para los organismos acuáticos de la Antártida
En un estudio, publicado en Environmental Research, se informa de la presencia de sustancias de origen humano con capacidad de alterar el sistema hormonal, en cantidades a veces similares a las encontradas en aguas continentales de otras partes del mundo. También se han encontrado sustancias químicas pertenecientes al grupo de los retardantes de llama organofosforados y alquilfenoles. Entre los metales pesados destacan las concentraciones de aluminio, metal que interfiere en la acción de diversas hormonas y en los sistemas neurológico y reproductivo.
Por otra parte, en otro trabajo recién publicado en la revista Environmental Pollution, se muestra la presencia de medicamentos y otras sustancias. De los 46 medicamentos buscados se han encontrado 12, siendo el grupo de anti-inflamatorios y analgésicos (acetaminofeno, diclofenaco e ibuprofeno) los que mayor concentración presentan.
"Entre las sustancias de uso recreativo, los niveles de cafeína son los más elevados, seguido por la efedrina, que se usa habitualmente con fines médicos”, explica Yolanda Valcárcel, coordinadora del estudio, profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud y directora del Grupo de Investigación y Docencia en Toxicología Ambiental y Evaluación de Riesgos (TAyER) de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC).
Los autores de estos trabajos recomiendan continuar investigando sobre la presencia de este tipo de sustancias en el medio antártico, establecer sistemas de vigilancia y muestreo continuado y trabajar en los protocolos de regulación y limitación o prohibición de uso de aquellas sustancias que sean detectadas en mayores concentraciones o de las cuales se tenga mayor evidencia de toxicidad.
 “También sería necesario profundizar en caracterizar la sensibilidad toxicológica a estos contaminantes de las especies antárticas para determinar adecuadamente los riesgos”, matiza Valcárcel. Otra vía de trabajo que debiera potenciarse es la dinámica de degradación de estas substancias en condiciones de frio extremo, tal como se encuentran la mayor parte del año en la Antártida.
Referencias bibliográficas:
http://dx.doi.org/10.1016/j.envres.2016.01.034 http://dx.doi.org/10.1016/j.envpol.2017.05.060

El cambio climático destapa nuevos hábitats en la Antártida / Noticias / SINC

El cambio climático destapa nuevos hábitats en la Antártida / Noticias / SINC

SINC - Servicio de información y noticias científicas

El cambio climático destapa nuevos hábitats en la Antártida



El aumento de temperaturas modificará drásticamente el ambiente y la biodiversidad del continente antártico. Según un nuevo estudio, el deshielo expandirá para finales de siglo hasta un 25% el territorio habitable de la flora y fauna autóctonas, al mismo tiempo que permitirá la entrada de especies invasoras. Pero los científicos desconocen aún si los efectos del cambio climático beneficiarán o amenazarán a los seres vivos de la Antártida.



SINC |  | 28 junio 2017 19:00

<p>El deshielo en la costa antártica. / Jasmine Lee</p>



El deshielo en la costa antártica. / Jasmine Lee



Un gran número de investigaciones muestran las consecuencias del cambio climático en las placas de hielo de la Antártida y en el nivel del mar. Sin embargo, los efectos de este fenómeno climático sobre la biodiversidad hasta ahora no habían sido examinados.
La expansión del hábitat homogeneizará a las especies antárticas 
Un estudio, liderado por Jasmine Lee, experta en Biología de la Conservación de la Universidad de Queensland (Australia), ha evaluado por primera vez de forma cuantitativa los impactos del calentamiento global en las especies antárticas –focas, pájaros de mar, nematodos, microbios y vegetación– de las regiones libres de hielo. 
Los resultados, publicados en Nature, afirman que en el transcurso de este siglo, el aumento de las superficies terrestres sin hielo expandirá el hábitat de la fauna y flora antárticas e incrementará la biodiversidad del lugar.
La mayor disponibilidad de territorio no solo beneficiará a los seres vivos de la región, señalan los científicos, también permitirá la entrada de nuevas especies invasoras que, en la lucha por la supervivencia, provocarán consecuentemente la homogenización y extinción de especies en el continente blanco. 
Más estudios sobre los efectos del cambio climático en la biodiversidad
Los expertos han realizado el estudio teniendo en cuenta el peor de los dos escenarios previstos por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). 
A finales de siglo las zonas libres de hielo aumentaran en un 25% su espacio
Bajo este contexto, a finales de siglo, las zonas libres de hielo se expandirán 17.000 km2 y aumentarán en un 25% su espacio. El 85% de deshielo se producirá en el norte de la península antártica y el otro 15% en puntos concretos de la costa este y en algunas islas de sur.  
Sin embargo, por ahora, los investigadores no han averiguado si las consecuencias positivas del calentamiento global en las especies antárticas contrarrestarán a las negativas. Así, los expertos advierten sobre la necesidad de realizar estudios a largo plazo que determinen los impactos de este fenómeno en la biodiversidad del lugar.
Si se reducen las emisiones de gas y se mantiene el aumento global de la temperatura por debajo de los 2 ºC , los científicos indican que los efectos sobre el hábitat y la biodiversidad podrían disminuir a finales de siglo.
Referencia bibliográfica:
Jasmine Lee, et al. "Islands in the ice: climate change impacts Antarctic biodiversity habitats". Nature. http://nature.com/articles/doi:10.1038/nature22996 (2017)

REFUGIADOS DIGITALES || La resistencia de los ‘refugiados digitales’ en Camerún | Planeta Futuro | EL PAÍS

La resistencia de los ‘refugiados digitales’ en Camerún | Planeta Futuro | EL PAÍS

La resistencia de los ‘refugiados digitales’ en Camerún

Emprendedores y activistas han buscado una solución de urgencia al bloqueo de Internet

Instalaciones del 'campo de refugiados' digitales en New Bonako. Cedidas por Valery Colong

Instalaciones del 'campo de refugiados' digitales en New Bonako. Cedidas por Valery Colong



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Tres meses de apagón de Internet en las dos regiones anglófonas de Camerún pusieron de manifiesto un fenómeno novedoso, la existencia de refugiados digitales. En este caso, además, los afectados se organizaron y se resistieron al silencio al que les condenaba el bloqueo de la red instaurado por las autoridades. Ocurrió en el primer trimestre de este año. El 17 de enero, de pronto, Internet dejó de funcionar en las regiones de North-West y South-West, las dos regiones anglófonas en un país formalmente bilingüe, pero mayoritariamente francófono. Ocurría, precisamente, en medio de una oleada de protestas ante la sensación de discriminación de algunos colectivos. El apagón de la red de redes pretendía acallar el eco de la reivindicación.
La censura de Internet, sin embargo, no afectaba solo a los activistas. Buea, la capital de South-West alberga un palpitante ecosistema tecnológico conocido como Silicon Mountain, en una evidente referencia al Silicon Valley de las grandes empresas y los gurús del mundo digital y al cercano monte Camerún, el más alto de África Occidental. El Silicon Mountain se ha convertido en un referente del modelo de innovación tecnológica por la confluencia de centros universitarios y espacios innovadores. Además de un ejercicio de recorte del derecho de libertad de expresión, el apagón digital era una rémora para el desarrollo económico en un sector tan particular como el tecnológico. La organización Internet Sans Frontières advirtió que los quince primeros días de bloqueo de internet habían costado al país 723.000 dólares. En los tres meses que duró la medida, la cifra de las perdidas habría ascendido a 4,5 millones de dólares.
Infografía de la organización AccesNow sobre las consecuencias del apagón digital.ampliar foto
Infografía de la organización AccesNow sobre las consecuencias del apagón digital.
Y todos esos emprendedores, de repente se quedaban a oscuras. El empuje de los innovadores fue fundamental para crear el que se ha entendido como el primer campo de refugiados digitales. No es descabellada la interpretación, teniendo en cuenta que en junio de 2016, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU elevó el acceso libre a Internet a la categoría de Derecho Humano. Los ciudadanos de North-West y South-West estaban viendo coartados sus derechos fundamentales.
Los refugiados digitales buscaron abrigo en New Bonako, la primera zona poblada tocando la frontera de la región de South-West y muy cerca de la carretera que conduce a Douala, la ciudad más poblada del país. Valery Colong es un joven emprendedor, director de ActivSpaces Buea, una sede descentralizada del principal tech hub camerunés y uno de los principales impulsores de esa iniciativa. Colong explica que cuando se produjo el apagón, la mayor parte de la comunidad de Silicon Mountain se trasladó en masa desde Buea hasta Douala (a algo más de 70 kilómetros), en busca de unas condiciones simples: tener acceso a internet para poder continuar con sus proyectos.
“ActivSpaces (el tech hub con sedes en las dos ciudades) nos sirvió de refugio. Aunque enseguida nos dimos cuenta de que esta solución no era sostenible, por el tráfico y las condiciones de vida en Douala, y empezamos a investigar otras alternativas”, cuenta Colong. Los emprendedores pensaron en restituir internet en las regiones anglófonas a través de conexiones vía satélite, pero no encontraban la manera de tener un ancho de banda suficiente. Al final optaron por pasar al otro lado de la frontera que marcaba el límite de la censura, cruzar a la limítrofe región Litoral, pero mantenerse lo más cerca posible de South-West. “Entre varias opciones, New Bonako era la mejor. Estábamos preocupados por la seguridad y necesitábamos electricidad y un lugar adecuado para trabajar. Hicimos algunas pruebas y otros compañeros apoyaron la idea de crear algo así como un espacio de coworking en New Bonako. Así es como pudimos seguir haciendo nuestro trabajo”, explica satisfecho Colong.
Además de un recorte del derecho de libertad de expresión, el apagón digital era una rémora para el desarrollo económico en un sector tan particular como el tecnológico
Mambe Churchill Nanje fue uno de esos compañeros que se embarcaron inmediatamente en la creación de un espacio para combatir el bloqueo de internet por parte de las autoridades. Nanje es uno de los emprendedores mejor considerados en el ecosistemade la Silicon Mountain, como impulsor de Njorku, una exitosa empresa de búsqueda de empleo por Internet. Para este innovador, el campo de refugiados digitales de New Bonako tuvo una descripción especialmente simple: “Fue un pequeño espacio con sillas y mesas, donde los jóvenes emprendedores digitales de Buea podían venir para tener acceso a Internet. Para nosotros fue una solución para poder seguir trabajando durante ese periodo en el que no hubo Internet en Buea”.
Así es cómo un improvisado coworking en un entorno absolutamente rural fue colonizado por algunos de los emprendedores más innovadores de Camerún, pero también por todo tipo de trabajadores y apasionados de las TIC de uno de los ecosistemas digitales más dinámicos de África Occidental.
El responsable de Njorku hace hincapié en el efecto que el corte de Internet tuvo para las sociedades afectadas. “El bloqueo afectó negativamente a la economía de las dos regiones, porque los negocios online estaban dejando de funcionar como hacían antes. Los ciudadanos podían hablar con sus hermanos, hermanas, familiares o allegados repartidos por diferentes lugares del mundo. La gente estaba completamente desconectada y muchos, como nosotros, se veían obligados a ir a otras ciudades temporalmente. Al final, eso afectaba incluso a los restaurantes o a las tiendas”, señala Mambe Churchill Nanje. Colong por su parte detalla el impacto en la economía digital mencionando a los bancos, las empresas de telecomunicaciones y las múltiples y diversas start-ups.
Ninguno de los dos emprendedores dan crédito a los argumentos dados por las autoridades para justificar el apagón digital. Mientras que Nanje solo se da por enterado de los motivos esgrimidos por el gobierno, Colong considera que la medida no era la manera de conseguir el pretendido objetivo. “Las autoridades dijeron que el bloqueo de Internet se debía a que había ciudadanos que utilizaban las redes sociales para desestabilizar el país”, comenta Nanje con desconfianza. Mientras que Colong añade que “mantener la paz y la seguridad son de suma importancia pero apagar internet para conseguirlo ha sido bárbaro y miope, había otras maneras de conseguirlo”, precisa.
Para esta comunidad de tecnólogos da la sensación de que la situación de silencio digital fue interpretada casi como una provocación y alimentó su vocación innovadora. “Es cierto que las condiciones de trabajo no eran las mejores”, comenta Colong, “pero fuimos mejorándolas poco a poco y habríamos continuado haciéndolo de haberlo necesitado, porque en eso es en lo que las mentes orientadas a buscar soluciones tecnológicas piensan”.
Además de las consecuencias económicas, sobre las que alertaron los impulsores del espacio de New Bonako, las organizaciones que protagonizaron la campaña #KeepItOn recordaron que las autoridades habitualmente bloquean Internet para impedir que haya testigos de atropellos de los Derechos Humanos. Los colectivos que defienden los derechos digitales, y que se han preocupado por monitorizar y vigilar los apagones en el continente durante los últimos meses, advierten de que estas maniobras han estado orientadas a silenciar diferentes procesos de contestación y de protesta y, habitualmente, a dar carta blanca a la represión. Ese fue uno de los motivos por los que inmediatamente después del apagón se puso en marcha la campaña #BringBackOurInternet, a la que se sumaron activistas cameruneses tanto de las regiones anglófonas como de las francófonas, pero también de otros países del continente y del resto del mundo. El 20 de abril, diferentes impulsores y seguidores de la campaña se felicitaban por la restitución de Internet en las dos regiones afectadas.
“Los refugiados digitales”, afirma Mambe Churchill Nanje, “son la gente como yo o mis empleados que han viajado todos los días hasta Douala para tener acceso a Internet. Los viajes cuestan dinero, son una inversión de tiempo y suponen un riesgo por los recorridos por la autopista”. “Para algunos de nosotros”, precisa Valery Colong, “Internet se ha convertido en un componente esencial de nuestra vida cotidiana. Sin la red no podemos alimentar a nuestras familias, ni expresarnos libremente, ni construir las soluciones que soñamos que algún día podrían cambiar el mundo. Para nosotros que nos corten Internet es casi equivalente al suministro de agua, por ejemplo, y evidentemente nos vemos obligados a escapar de esas condiciones y buscar unas mejores. En eso es en lo que parecemos a los refugiados convencionales que escapan de las guerras o de otras condiciones de vida inhumanas”.