viernes, 6 de julio de 2012

INSULTANDO LA INTELIGENCIA PÚBLICA || Cada vez menos calidad institucional - 06.07.2012 - lanacion.com  

Cada vez menos calidad institucional - 06.07.2012 - lanacion.com  


Viernes 06 de julio de 2012 | Publicado en edición impresa
Editorial I

Cada vez menos calidad institucional

La Argentina ha descendido 29 posiciones en el índice que mide el respeto por las reglas de juego políticas y económicas



En los últimos seis años, la Argentina ha involucionado notablemente en materia de calidad institucional. Así lo demuestra un estudio elaborado por la Fundación Libertad y Progreso, que mide precisamente el Indice de Calidad Institucional (ICI) de los países, es decir, una combinación de indicadores que evidencian cuál es el respeto por las reglas de juego políticas y económicas de cada nación.

En 2007, la Argentina se encontraba en el puesto 93 de ese ranking. Hoy se halla en el 122 sobre un total de 191 países, es decir, descendió 29 posiciones. El ranking actual es encabezado por Finlandia, que logró desplazar a Dinamarca del primer puesto.

Comparados los datos de 2012 con los de 2007, cuando se comenzó a hacer esta medición, los desempeños positivos más destacados han sido los de Canadá, Australia y Taiwán. En esa nómina también se destaca Perú -aunque aparece mucho más abajo- como el que más avances ha demostrado en nuestra región.

En tanto, la Argentina está en el puesto 17°, pero de la lista contraria, es decir, de los países que peor desempeño tuvieron.

En cuanto a América latina, la situación de nuestro país tampoco es destacable. Chile, Uruguay, Perú, Colombia y Guatemala han mostrado un mayor apego institucional. Detrás de la Argentina se ubican Nicaragua, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Haití, Cuba y Venezuela.

Un país accede al ranking si califica al menos en cuatro de los indicadores considerados para la medición. Entre los políticos se encuentran la rendición de cuentas y la vigencia del derecho, la percepción de la corrupción y la libertad de prensa. Entre los económicos: la realización de negocios, la competitividad global y la libertad en esa materia.

¿Por qué es importante una buena calificación en el ICI? La pregunta fue respondida por Martín Krause, consejero de Libertad y Progreso, y autor del trabajo. "La calidad de las instituciones afecta directamente los motores del crecimiento, la inversión y las innovaciones, y eso, a la calidad de vida de las personas. La pobreza, al igual que la riqueza, está directamente relacionada con la calidad institucional", dijo.

Es notable que en el caso de la Argentina, obtenga sus peores calificaciones en los indicadores económicos, en particular los de libertad y rendición de cuentas. Hay que considerar, además, que el ICI 2013 podría llegar a ser todavía más negativo para nuestro país, pues para esta última medición no fueron ponderados ni el control cambiario, ni las trabas a las importaciones, ni la reforma de la carta orgánica del Banco Central.

Lamentablemente, nuestro país ha venido dando sobradas muestras del desinterés de sus gobernantes por la protección de derechos básicos como el de propiedad, por el Estado de Derecho y por la independencia de la Justicia, entre otros aspectos relevantes.

El caso del vicepresidente Boudou, actualmente investigado por enriquecimiento ilícito, por el rescate de la empresa Ciccone y por el desvío de fondos del Estado cuando conducía la Anses, es tanto judicial como político, pues en su derrotero por defenderse de las acusaciones ha logrado desplazar al doctor Esteban Righi como jefe de los fiscales, y también dejaron el expediente el magistrado y el fiscal que lo habían iniciado.

La confiscación de YPF y las últimas medidas presidenciales en cuestiones bancarias y respecto del destino de fondos previstos inicialmente para otros fines no hacen más que sumar depreciación a nuestra calidad institucional. La Argentina tampoco mide eficazmente en otros indicadores del ICI sobre vigencia del derecho en un país, como son la confianza en la Justicia y en la policía, la rapidez de las decisiones de los jueces y la honestidad de funcionarios.

Por otro lado, las peleas políticas con vistas a los comicios del año próximo y al mantenimiento de cuotas de poder están poniendo cada vez más los recursos del país como moneda de cambio para premiar lealtades o castigar lo que se consideran traiciones.

Esta situación, en la que un Estado se excede en su papel de contralor, restringiendo libertades empresariales, individuales y de prensa, termina por degradar la calidad de vida no sólo institucional, sino de sus habitantes, pues, como bien ha definido Krause, "los países que han logrado desarrollar un conjunto de instituciones sólidas brindan a su población más y mejores oportunidades para alcanzar los fines y objetivos que quieran perseguir".


el dispreciau dice: la sociedad argentina viene padeciendo todo tipo de mesianismos y simultáneamente, todo tipo de frivolidades, cuando no son las primeros son las segundas, y viceversa, pero el poder político en cualquiera de sus formas y/o expresiones, no escatima esfuerzos para insultar "oficialmente" a la conciencia ciudadana, y junto con ella a la "inteligencia pública", que la hay, para suerte del país (ARGENTINA). La clase política está claramente empeñada en burlarse de las gentes, de sus necesidades ciertas, de sus esfuerzos, de sus voluntades, y propone la depredación como mecanismo de diezmar cualquier iniciativa que le pueda restar poder... ARGENTINA padeció durante los años noventa, una década de infames frivolidades que exterminaron fuentes laborales por doquier, riéndose de los reclamos ciudadanos crecientes... pero para ello, el poder político empleó armas de destrucción masiva tales como fabricar pobres, marginados, indigentes, sacándolos de sus casas e imponiendo la vigencia del criterio carcelario, esto es que la delincuencia es lo más importante para sostener al poder político justo donde está... lavando dineros del narcotráfico, del tráfico de personas, y poniendo luego cara de "yo no fui", apoyado esta estrategia desde la "justicia" injusta que nos caracteriza desde que la historia argentina se escribe. En dicho concierto, el poder político se ha ido acostumbrando a ningunear cada vez más a la sociedad que lo vota, siempre argumentando que el porcentaje tal o cual es suficiente para estar allí, arrasando con el porcentual restante. La verdad es que argentina país se ha llenado de "ignorantes" que a esta altura de la civilización ya ocupan el 50% de su conjunto societario... hecho verdaderamente lamentable. Mientras intendentes, gobernadores y funcionarios del estado central y periféricos, se ríen de las gentes a gusto y placer, las gentes intentan sobrevivir como pueden en medio de mentiras, burlas, discursos sin sentido, discursos vacíos, palabras agresivas, nuevas burlas y otros antojadizos etcéteras que van rayando con las "demencias" comunes al poder en cualquiera de sus formas. Por suerte para la clase política, la situación mundial es tan aberrante, que ellos pueden darse el lujo de pasar de desapercibidos. La pregunta del millón, mientras tanto, es cuánto se demorará la ARGENTINA con mayúsculas, para recuperar sus tradiciones, sus valores, y hasta su genuina historia... y todo indica que pasará mucho más de un siglo para que eso suceda, si es que alguna vez se recupera. ARGENTINA comenzó el SIGLO XXI con el pié izquierdo, y a pesar de raros aciertos e imprudentes oportunismos que han dado buen resultado para "pocos", los muchos seguimos atrapados en la inseguridad, la anti-educación, la anti-salud, y hasta la extraña economía que suma recursos negando derechos ciudadanos... en este punto, y a pesar que cada uno lo quiera vender como se le antoje, nada difiere este poder político de aquel otro vigente en décadas anteriores, esto es que hace lo que quiere... que las gentes les importan un bledo... que la pobreza es el mejor de los negocios que se han descubierto (hay que aclarar que los derechos de propiedad intelectual  del uso de los pobres lo comparten el imperio romano y la Iglesia Católica), y que más allá, no hay país que les importe... desde luego, las evidencias están a la vista de quien las quiera apreciar, alcanzando el asomarse por cualquier ventana. La clase política debería saber (a estas alturas) que insultar a la inteligencia pública es demasiado peligroso, más en los tiempos que corren. JULIO 06, 2012.-

No hay comentarios: