viernes, 27 de diciembre de 2013

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Hasta nunca 2013 | Economía | EL PAÍS

OPINIÓN

Hasta nunca 2013


Despedimos un pésimo año económico. Excluyendo 2009 y 2012 que fueron desastrosos, en 2013 el PIB registró una caída similar a la recesión de 1993. El supuesto gran éxito de la política económica ha sido la reforma laboral. Pero España ha sido según Eurostat el segundo país que más empleo ha destruido en el último año de los 28 países que forman la Unión Europea. Más preocupante son los datos de pobreza y desigualdad. Más de tres millones de españoles están en pobreza severa y seis millones padecen pobreza energética.
Otro supuesto éxito de la política económica ha sido el saneamiento bancario. Pero el último año hemos sufrido la mayor caída de crédito nominal y en términos de PIB de la historia de España. Y nuestras pymes y familias se financian a tipos de interés máximos desde que comenzó la crisis y tipos reales desconocidos desde que entramos en el Euro. Otro éxito son supuestamente las exportaciones. Pero 2013 tendrá el segundo menor crecimiento de exportaciones desde 2009. Solo en 2012, el crecimiento fue inferior. ¿Qué ha sucedido entonces para poner fin a la recesión? 1) Hemos tenido un año turístico excepcional, 2) el efecto Draghi ha rebajado la tensión financiera en toda la periferia y 3) tras dos años de recesión, los líderes europeos han entendido que había que suavizar la senda de ajuste fiscal.
Pero la fragmentación financiera continúa. España tiene 30 punto de PIB menos de deuda pública que Italia. ¿Cómo es posible que paguemos la misma prima de riesgo? La era Berlusconi se diluye mientras en España el Gobierno está enfangado en la corrupción. Pero influye aún más el temor a que el saneamiento bancario en España no haya finalizado. La morosidad no hipotecaria, más los activos adjudicados y los créditos fallidos superan el 30%. Y el banco malo registrará pérdidas en su primer año de vida, como era de esperar. En vez de sanear y recapitalizar el Gobierno ha optado por avalar créditos fiscales. El resultado será menos crédito para pymes y familias y más caro.

2014 acabará con menos crédito, más deuda y más pobreza
Empezamos el año con expectativas de crecimiento, igual que sucedió a finales de 2009. Pero con el doble de deuda pública y una prima de riesgo cinco veces superior. Para conseguir estabilizar, la deuda España debería crecer a tasas próximas al 4%, haciendo a la vez un ajuste fiscal de 40.000 millones. Además, tendríamos que cruzar los dedos para que la prima de riesgo no vuelva a aumentar.
La construcción está prácticamente parada, flirteamos con la deflación, tenemos la menor tasa de inversión agregada desde los años sesenta, la población disminuye, el tipo de cambio está sobrevalorado, el crédito es un bien escaso y muy caro, y los tipos de interés de financiación superan la rentabilidad media para hacer negocios en España. Si formulamos este escenario matemáticamente obtendríamos el conjunto vacío. En economía siempre hay variables no controladas. Por lo tanto es más correcto decir que la probabilidad de estabilizar el crecimiento exponencial de la deuda está próxima a cero.
Necesitamos crecer mucho más, depreciar el tipo de cambio, provocar inflación moderada, aumentar la inversión, incrementar la recaudación fiscal y reestructurar deudas de familias y empresas para estabilizar la restricción de crédito. A la vez habrá que resolver la tragedia griega, portuguesa, chipriota, eslovena, irlandesa, etcétera. Si la política económica europea no cambia radicalmente, despediremos 2014 con menos población, menos crédito, más deuda y más pobreza. Ante esta realidad, Merkel ha conseguido posponer la unión bancaria europea a 2026 y Rajoy, tras la Cumbre Europea, afirmó que es un avance histórico. Así están las cosas.

El Gobierno congelará el salario mínimo para 2014 en 645,30 euros

La medida supone una nueva pérdida de poder adquisitivo de esta renta, que desde 2007 pierde peso sobre el salario medio

Hasta nunca 2013

Si la política económica europea no cambia radicalmente, 2014 acabará con menos crédito, más deuda y más pobreza


Por qué la desigualdad es importante

 22 DIC 2013 - 00:00 CET

sistema de códigos para elegir productos del Banco de Alimentos de Nueva York. / JOHN MOORE (AFP)














El aumento de la desigualdad no es un problema nuevo. Wall Street, la película de Oliver Stone que retrata a una plutocracia en ascenso empeñada en que la codicia es buena, se estrenó en 1987. Pero los políticos, intimidados por los gritos de “lucha de clases”, han evitado dar más importancia a la brecha cada vez mayor entre los ricos y el resto.
Sin embargo, podría ser que las cosas estuviesen cambiando. Podemos hablar de la trascendencia de la victoria de Bill de Blasio en la carrera por la alcaldía de Nueva York o del respaldo de Elizabeth Warren a la ampliación de la Seguridad Social. También habrá que ver si la declaración de Barack Obama de que la desigualdad es “el desafío que caracteriza a nuestra era” se traduce en cambios en la política. En todo caso, el debate se ha animado lo bastante como para provocar una airada reacción de los expertos que afirman que la desigualdad no es para tanto.
Se equivocan.
El mejor argumento para restar importancia a la desigualdad es el estado de depresión de la economía. ¿Acaso no es más importante recuperar el crecimiento económico que preocuparse de cómo se distribuyen sus beneficios?
Pues no. Para empezar, aunque solo se tenga en cuenta el impacto directo de la desigualdad creciente en los estadounidenses de clase media, no cabe duda de que el problema es grande. Además, es probable que la desigualdad haya desempeñado un papel importante a la hora de crear el caos económico en que nos encontramos, y crucial en nuestro fracaso para salir de él.

La desigualdad es, sin lugar a dudas, el desafío que caracteriza a nuestra era
Empecemos por las cifras. Por término medio, los estadounidenses siguen siendo mucho más pobres ahora que antes de la crisis. Para el 90% de las familias que están en lo más bajo, este empobrecimiento refleja que el pastel económico se está reduciendo y, al mismo tiempo, que la participación en él es cada vez menor. ¿Qué es más importante? Sorprendentemente, la respuesta es que las dos cosas son más o menos comparables. Es decir, la desigualdad está aumentando con tal rapidez que a lo largo de los últimos seis años ha lastrado tanto los ingresos del estadounidense medio como pobres han sido los resultados de la economía, si bien el periodo incluye la peor depresión económica después de la década de 1930.
Desde una perspectiva más a largo plazo, el aumento de la desigualdad pasa a ser de lejos el factor individual más decisivo para explicar la caída de los ingresos de la clase media.
Aparte de eso, cuando se intenta entender la Gran Recesión y la no tan grande recuperación que siguió, el impacto económico y sobre todo político de la desigualdad proyecta una larga sombra.

Los estadounidenses siguen siendo mucho más pobres ahora que antes de la crisis
Ahora hay un amplio acuerdo en que el endeudamiento creciente de las familias contribuyó a preparar el terreno para nuestra crisis económica. La explosión de la deuda coincidió con el aumento de la desigualdad, y es probable que ambas cosas estén relacionadas (aunque no es irrebatible). Después de que estallase la crisis, el trasvase continuo de los ingresos de la clase media a una pequeña élite lastró la demanda de los consumidores, de manera que la desigualdad tiene que ver tanto con la crisis económica como con la debilidad de la recuperación posterior.
Ahora bien, en mi opinión, el papel verdaderamente fundamental de la desigualdad en la catástrofe económica ha sido de carácter político.
En los años que precedieron a la crisis, en Washington existía un notable consenso de ambos partidos a favor de la liberalización financiera, un consenso que no justificaban ni la teoría ni la historia. Al irrumpir la crisis, corrieron a rescatar a los bancos. Pero en cuanto la cosa estuvo hecha, apareció un nuevo consenso que suponía dar la espalda a la creación de empleo y concentrarse en la supuesta amenaza del déficit presupuestario.
¿Qué tienen en común los consensos anterior y posterior a la crisis? Los dos han sido económicamente destructivos: la liberalización contribuyó a hacer posible la crisis, y el giro prematuro hacia la austeridad fiscal ha conseguido sobre todo entorpecer la recuperación. No obstante, los dos corresponden a los intereses y prejuicios de una élite económica cuya influencia política se ha disparado al mismo tiempo que su riqueza.

Los muy ricos, en cambio, consideran los déficits presupuestarios un asunto crucial
Esto es especialmente evidente cuando se intenta comprender por qué en medio de una sempiterna crisis de empleo, Washington se obsesionó por algún motivo con la supuesta necesidad de aplicar recortes a la Seguridad Social y al Medicare. Esta obsesión nunca ha tenido sentido económico: en una economía deprimida con los tipos de interés más bajos de la historia, el Gobierno debería estar gastando más, y no menos, y una época de desempleo masivo no es momento para andar fijándose en hipotéticos problemas fiscales a décadas vista. Ni tampoco los ataques contra estos programas reflejan lo que quieren los ciudadanos.
Los sondeos entre los muy ricos, en cambio, muestran que, a diferencia de la mayoría, consideran los déficits presupuestarios un asunto crucial y que están a favor de los grandes recortes en los programas sociales. Y no hay duda de que las prioridades de esas élites han tomado el control del discurso político en nuestro país.
Lo cual me lleva a una última consideración. Creo que tras la reacción en contra del argumento de la desigualdad se oculta el deseo de algunos expertos de despolitizar el discurso económico y hacerlo tecnocrático y no partidista. Pero eso es una quimera. Hasta en las cuestiones que pueden parecer puramente técnicas, la clase social y la desigualdad terminan por modelar —y distorsionar— el debate.
Así que el presidente tenía razón. La desigualdad es, sin lugar a dudas, el desafío que caracteriza a nuestra era. ¿Vamos a hacer algo para enfrentarnos a él?
Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de 2008.
© 2013 New York Times Service.
Traducción de News Clips.


el dispreciau dice: veamos qué nos deja este 2013 que se está diluyendo...
1. la pobreza en el mundo humano se ha vuelto constante... dos tercios de la humanidad está en dicha condición y sin alternativas...
2. los estados ausentes en el primer mundo trabajan por la "exclusión y la descartabilidad" de las personas, porque dichos estados ausentes son funcionales al sentido de las corporaciones y los genios que las engendran y dirigen... por ende la exclusión crece y se afianza, mientras los discursos dicen todo lo contrario... y todos son buenos, solidarios, misericordiosos, y hasta compasivos con los dineros que roban a otros inocentes y anónimos... raro, pero real...
3. la clase política de la EUROPA MEDIEVAL está conduciendo al MUNDO HUMANO a una nueva y gigantesca tragedia global, algo así como un conflicto del orbe humano que justifique genocidios y holocaustos de todo aquello que no le conviene a las corporaciones que no tienen ni bandera, ni fronteras, ni coherencia alguna, y que están dominadas por diablos con forma humana, pero sin alma... más que real...
4. el IMPERIO tiene propietarios que se han vuelto dementes... están depredando cuanta cosa se les cruza para amarrocar todo lo que no se puede comer, pero que puede justificar una hora más de poder y propiedad del mundo y de los súbditos que portan destinos ajenos... de allí que la persecuta sea conducta oficial y que dicho espionaje justifique cualquier "borrada" del mapa de todo aquel que no le encaja al poder...
5. el mundo humano se ha vuelto inequitativo... manejado por ineptos puestos a dedo... coordinado por inútiles e inservibles que sólo saben de obsecuencias... de poner de rodillas a los otros... de quitarles cuanto tengan o hayan logrado por mérito propio...
6. occidente ha hecho de este mundo un desquicio, recibiendo la colaboración de todas las dictaduras y de todos aquellos que reciben "gracias" a cambio de tragedias que padecerán los otros...
7. donde occidente ha metido mano, el mundo ha quedado podrido... y dado que ha metido mano en todo... todo está podrido...
8. mientras ello sucede... y las gentes van asistiendo a como se les quitan, niegan, ningunean, burlan, etc., sus derechos ciudadanos, humanos, y más... los "depredadores" han decidido arrasar con las fuentes de recursos del mundo para honrar al "dueño del mundo" que vive en algún lugar de la EUROPA MEDIEVAL... 
9. la humanidad anónima está cediendo su último hito... su dignidad... la dignidad de cada persona... algo semejante a entregar MASSADA... (desde mi humilde aporte, NUNCA, antes muerto... pero a veces el alma es débil y hay que comprender que las miserias humanas forman parte de lo primero que aprenden los ignorantes)... no obstante ello, el ser humano debe saber que sin dignidad, no existe... no se existe... no se es nada...
10. este mundo humano se ha vuelto invivible... lo cual es indignante y por ende inaceptable...
MORALEJA: si en 2014 continúan los atropellos al derecho público y privado... si en 2014 continúan los atropellos a los derechos humanos y ciudadanos... si en 2014 perdura la conducta demencial de las corporaciones... el mundo humano arderá en su propia hoguera... y el precio que pagará la humanidad por ello, será demasiado alto, tan alto que los responsables querrán huir y no podrán... tan alto que los responsables querrán negar pero serán víctimas de testimonios paradojales al poder... tan alto, que no habrá nada que hacer por nadie, y la humanidad quedará librada a su suerte... con todo lo que ello significa e implica.
DICIEMBRE 27, 2013.-









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