lunes, 1 de septiembre de 2014

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América desgarrada

Obama, con sus políticas fallidas, está perdiendo el apoyo de los latinos



América son muchas Américas, pero hay un hilo conductor entre ellas: la relación con Estados Unidos. Con las próximas elecciones para renovar el Congreso en noviembre, se romperán o crearán nuevos lazos entre los norteamericanos que hablan en español. EE UU, la mayor potencia militar y aún primera economía mundial, tiene un 17% de ciudadanos de origen hispano. De hecho, Barack Obama ha llegado dos veces al Despacho Oval gracias al voto latino.
Como primer presidente afroamericano, Obama pudo cerrar las heridas de la segregación. No lo consiguió. No es sólo su culpa, pero tampoco su virtud. Con sus políticas fallidas y fracasos, el presidente demócrata está consiguiendo llevar a los republicanos al poder (sin necesidad del Tea Party) al perder el apoyo de la población latina.
En el interior de Estados Unidos se levantan fronteras de fantasmas y silencios. Murallas marcadas por el uso del español y el intento ficticio de resolver la situación de los 11 millones de indocumentados que realizan labores que los estadounidenses no quieren hacer.
Las elecciones intermedias de noviembre redefinirán lo que significa el legado histórico de Obama, lastrado por el fracaso de su reforma sanitaria y su incapacidad política para, contra toda lógica, aprobar la reforma migratoria, lo que aumentará su desconexión con las minorías y acrecentará el voto en su contra.
Este año, en el 113º Congreso, el caucus hispano fue el más grande de la historia. Habrá 31 representantes y aumentará su número con las siguientes elecciones. La tragedia es que los latinos que irán al Congreso, en su mayoría, no tienen nada que ver con los que apoyaron a Obama o la reforma migratoria.
Las Américas, tan interrelacionadas, corren el riesgo, a partir de estas elecciones, de sufrir una grave quiebra en su inmediato futuro. El Partido Republicano está conquistando cada vez más votos latinos y el Partido Demócrata perdiendo la capacidad de relacionarse con los hispanos —justo cuando los senadores y congresistas no son ya aquellos a quienes guiaba la solidaridad con su minoría, sino los de la política de exclusión similar a la que defienden los republicanos—. Esto sucede al tiempo que decenas de miles de niños llegan a Estados Unidos para intentar reencontrarse con sus padres.
No sé quién inventó el negocio del narcotráfico, pero sí quién lo mantiene: el gigantesco mercado estadounidense, y sé quién inventó la política de migración: Estados Unidos, con sus guerras perdidas al recibir en su territorio soldados y guerrilleros sin patria.
Así, las calles de Nueva York y de las ciudades que bordean el Pacífico se llenaron de vietnamitas que salieron de Saigón, junto con exmarines estadounidenses. Los arrabales de Los Ángeles albergan a los antiguos luchadores por la libertad, venidos de los ejércitos de Centroamérica, donde el Este y el Oeste se enfrentaron en medio de la pobreza nicaragüense, la necesidad hondureña o la brutalidad dominicana.
El caso de México es especial. México está dentro de los pulmones y el corazón de EE UU con más de 30 millones de personas, entre legales e ilegales, salidos del vientre de sus madres y llegados a lomos de La Bestia. La relación es tan fuerte que ningún presidente del gigante del norte puede ser neutral. Por eso, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, en su viaje a California, el primer Estado de la Unión que visitó oficialmente, sólo habló de un tema bilateral realmente importante: afirmó que no aprobar la reforma migratoria es una injusticia.
Llegará un día en el que la VII flota, si no hay un proceso de reintegración y de redescubrimiento de las Américas, no tendrá que ir a Oriente Próximo, sino a Los Ángeles para poner orden.
Se ha producido una ruptura cuyas consecuencias políticas y sociales están por verse. En las elecciones de noviembre, los candidatos latinos que lleguen al Congreso no serán tanto representantes de su raza, en el sentido de defender su causa, sino que serán elegidos por defender el cierre de la frontera y rechazar la integración.
Sin duda, las relaciones entre las Américas serán muy distintas. No sólo porque la segunda potencia mundial (China) está al acecho, aprovechando todas las oportunidades para tejer su red, sino porque se rompió algo realmente importante: lo que significa el concepto de la americanidad en el siglo XXI.


el dispreciau dice: cuando el poder, de cualquier índole o factor, no se da cuenta que los "tiempos" cambian, y que junto con ellos (tiempos), se modifican las concepciones sociales... inmediatamente los engranajes comienzan a no coincidir hasta que se van quebrando hasta despedazarse... entonces los poderes carecen de poder de lectura de las señales de cualquier realidad, y por ende, primero atrasan y luego retrogradan... justamente eso es lo que está sucediendo a los poderes políticos del desconcierto "aliado", incluyendo en ellos a toda la Europa medieval y al propio EEUU, que desde la salida de Hillary Clinton, quedó huérfano de visiones infrarrojas e ultravioletas, algo que le ha significado errar interminablemente en los vínculos con América Latina, con la Europa del este, con los asiáticos y los africanos, un lujo demasiado caro para las aspiraciones americanas... ya que errar significa apartarte de las convergencias, sustentándote en las divergencias, y dichas fallas de lectura se traducen en las aberraciones de Gaza, Siria, Irak, y del resto de los desconcertados "amigos/enemigos" que cultiva una política evidentemente errática, que viaja sin brújula, y a la deriva.

la realidad indica que el mundo humano globalizado está desgarrado por los fallos políticos que se han vuelto habituales, pero además está desgarrado por los contínuos fallos estratégicos de las corporaciones que se han llenado de funcionarios idiotas que no comprenden ninguna realidad, avanzando por sobre las realidades de las personas como si se tratase de nada... cuando el poder pierde capacidad para medir las consecuencias, lo único que logra es empeorar las realidades de las circunstancias, y en eso está el mundo por estas horas... y todo indica que las cosas se encaminan a ponerse mucho peor en lo inmediato...

lamentablemente los desgarros abundan y las heridas, cada vez más extensas, engendran nuevos odios y reacciones en contra a cualquier cosa que las sociedades consideren lesivas para su inconsciente colectivo... tanto es así, que hoy mismo el paisaje mundial se caracteriza por las sociedades humanas en contra de cualquier poder político, corporativo, militar, eclesiástico, que le altere la paz ansiada...

de hecho, Israel cree que el problema con Gaza arrasada ha sido resuelto... pero en verdad, cuando un poder político siembra odios innecesarios, recoge tempestades que se arremolinan superponiéndose en una tragedia mayúscula... esto parece no ser comprendido en la nueva Israel nazi... y desde luego, mucho menos comprendido y dimensionado por los judíos ricos que pasan sus días usando los desconciertos del poder en el seno de los EEUU... de allí que todo indique que los desgarros se acrecentarán de cara al futuro inmediato, con todo lo que ello conlleva y significa...

el desconcierto político es de tal magnitud a nivel global, que no aciertan una ni por casualidad. SEPTIEMBRE 01, 2014.-

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